LOLA T 70 by Al13n163ena

Muchos aficionados al automóvil saben que Lola es algo más que el diminutivo de Dolores… es el nombre de un constructor de coches deportivos que pudo competir de tu a tu con los míticos Ferrari, Porsche o Mercedes en la Formula 1 o también en las llamadas “carreras de resistencia” como las 24 horas de Le Mans o las 500 millas de Indianapolis. Lola nace en 1958 y su primer modelo se construye en el taller de Maurice Gomm en la localidad inglesa de West Byfleet, participando con su primer Mark I en diversas carreras de Gran Bretaña, y poco a poco irá desarrollando modelos que empezarán a despuntar no sólo en las categorías inferiores, sino en la propia Formula 1 hasta nuestros días.

Pero si hay un modelo inolvidable, es el Lola T70 que nos trae nuestro socio Al13n163ena, un modelo que aparece en la película Le Mans que protagoniza Steve McQueen. Un Moc muy detallado, basado en la línea Racers de Lego(R) y que aprovecha muchas técnicas de construcción, sobre todo para el morro, muy conseguido (las gomas alrededor de los faros han gustado mucho entre los Afols de ALE!) y sobre todo, poder mantener la escala de los Racers.

Eso sí, por lo que nos comenta el propio Al13n163ena en el foro… no le convence esta versión que ha construido, así que habrá que esperar una nueva versión y estaremos impacientes por verla.

Los Dioses del LEGO(R)

Seguro que en más de una ocasión, habréis escuchado – o leído – a algún Afol exclamar ¡Por el dios Ole Kirk! como si el fundador de estos amados ladrillos de plástico ABS fuera el sumo hacedor de un panteón de dioses, en un Olimpo maravilloso entre nubes de bricks blancos y miles de columnas round brick 2×2 rayadas.

Crato, el Dios de la Creatividad

Pues bien, existir si puede existir un Olimpo de los Dioses del LEGO(R) y nos lo trae nuestro socio Fonsosac que, en unas breves pero muy imaginativas escenas, nos trae su particular visión de lo que son para el (y que seguro que muchos Afols adoptarán) los Dioses del LEGO(R).

Obviamente, un Panteón se inicia con un Creador y este es Crato, el Dios de la Creatividad; ese dios que, a las tres de la mañana nos puede despertar porque te ha inspirado para hacer un Moc chulo o simplemente, como resolver una parte de un Moc a medio construir que no avanza.

Plao, cuando la planificación es importante

Pero claro, a veces la creatividad necesita de una correcta planificación y ahí entra Plao, el Dios de la planificación, el que nos atiborra a miles de planos en la cabeza, de las piezas que necesitamos y (a nuestro entender, posiblemente el instigador del SAV -Síndrome del Ansía Viva o como caer en comprar constantemente LEGO(R) que muchos conocen y sus tarjetas de crédito también jejejej – así como a soplarnos en la nuca, cuando queda poco tiempo para una exposición.

Pero frente a la creatividad o la planificación, siempre está la belleza, la que busca otras formas de realizar nuestras creaciones y a veces, buscar una perfección que puede hacernos tardar mucho tiempo en terminar lo que construimos, para exasperación de Plao. Ella es Lovellia y es la esposa de Crato, su complemento perfecto.

Lovellia, esposa de Crato

                      

Claro que en este Olimpo Leguero, no puede faltar un dios importantísimo… y en este caso es Storos, el Dios del Orden y el Almacenamiento, ese dios que muchas de nuestras parejas nombrarán a todas horas antes de un evento.

Es el dios que gestiona el almacén de este particular elenco de dioses y el que ordena todas las piezas para que se pueda crear con mayor facilidad… hasta que considera que puede mejorarse y hay que cambiarlo, lo que puede provocar cierta irritación, porque claro, donde estaban los plates 6×6 sand green, ha podido considerar que es mejor que estén los slopes de 33 grados blancos.

Y quien este bajo su influencia, muchas veces pueden prestar más atención a dejar su vault ordenado hasta la saciedad que a construir.

Storos, cuando el orden se adueña del espacio

 

Pero… no seremos nosotros quienes sigamos desvelando este maravilloso Olimpo, si no el propio Fonsosac, que lo irá haciendo en el foro https://www.alebricks.com/foro/creaciones-de-los-usuarios-21/ y en su galería de Flickr, además de otras construcciones igual de buenas.

Gracias Fonsosac por ponernos imagen y studs a estos dioses.

Una locomotora para un catálogo: la “PEQUEÑA C” de la Sociedad Hullera Española

Como recordaréis, en 2015 ALE! tuvo el honor de poder colaborar en la elaboración de la portada del catálogo de juguetes que más difusión tiene en España, el de ECI, en el que se representaba una escena navideña en una plaza con un edificio de estos grandes almacenes.

https://www.alebricks.com/foro/socios-3/un-proyecto-de-cuatro-millones-de-ejemplares!/

En dicha escena había muchos detalles y yo colaboré con uno de ellos que fue todo un reto tanto en el diseño como en su construcción: el pequeño tren de Navidad.

Pero no se trataba de un simple tren navideño, quise aprovechar la ocasión para construir un modelo de locomotora que ha existido: la “Pequeña C”.

Un poco de historia

La “Pequeña C” es una locomotora de vapor construida por La Meuse en  1915 para la Sociedad Hullera Española y que se destinó al piso 11 de la Mina Marianas en las proximidades de Bustillé (Concejo de Aller-Asturias). Esta empresa minera, una de las más importantes de Asturias, contaba con varios grupos mineros de montaña en el Valle del Río Aller, en el sureste de la región y tenía una red ferroviaria de ancho de 600 mm muy extensa, puesto que cada grupo minero contaba con una serie de trincheras de acceso a las minas en el monte, que se comunicaban entre sí por planos mineros y conectaban con el ferrocarril general -construido en 1884- entre la estación de Ujo de la compañía del Norte y la localidad de Moreda de Aller, donde estaba la bocamina principal de Marianas. La mina Marianas, junto al grupo Legalidad-Cutrifera de la localidad de Caborana, fue uno de los grupos de montaña más importante que tuvo la Hullera Española, tanto en número de pisos o trincheras (hasta 12, numeradas como piso 3,5,7…), siendo el piso 11 uno de los de mayor longitud (casi un kilómetro y medio) que hacía necesaria la presencia de una locomotora de vapor en lugar de bueyes o mulas que sólo se usaban en el interior de la mina.

Por eso en 1901 la Hullera Española encargó al constructor Societé Anonyme des Ateliers de Construction de La Meuse (Lieja) una locomotora de las que este fabricante tenía en su catalogo y que se ajustaba a las necesidades de tracción de este grupo minero; cuando llegó a Marianas se le asignó la numeración A en vez de la tradicional en numerales que seguían las locomotoras entre Moreda y Ujo, posiblemente para diferenciarlas en sus estadísticas y gastos de explotación. Pero el intenso trabajo al que se somete a esta pequeña locomotora hace que en 1920 se encargue una nueva y que se le asignaría la letra C puesto que en 1908, se encargó a Maffei una locomotora similar pero para el grupo Legalidad.

La “Pequeña C”, por el tamaño que tiene esta locomotora que parece de juguete, estuvo en activo hasta finales de los años sesenta, momento en que se cierran los pisos altos del grupo Marianas y en 1972 se exhibe en la Feria de Muestras de Gijón en el stand de Hunosa (creada cinco años antes), lo que le permite salvarse del desgüace. Hoy podemos contemplarla preservada en el Museo del Transport en la localidad de La Pobla de Lillet (Barcelona).

Arriba: la “Pequeña C” en sus últimos años en activo. Foto: F. Llauradó, del libro “Los Ferrocarriles del Valle del Río Aller (Asturias) Lluis Prieto Editor, 2003.

¿Y por qué esta locomotora?

Como sabéis, muchas de mis creaciones están basadas en modelos reales, generalmente porque en su concepción siempre ronda el “¿Y que hago? Y siempre me autorespondo con un “lo que conozco, me gusta y es un homenaje” y como no podía ser menos, la “Pequeña C” reúne esas características.

Lo que conozco: esta locomotora estuvo trabajando en la trinchera del 11 de Marianas, muy cerca de mi pueblo, la aldea allerana de Bustillé, y aunque no la llegue a ver en funcionamiento sabía de su existencia por lo que contaba la gente y más a raíz de la investigación que hice sobre la red ferroviaria que existió en el Valle del Aller.

Me gusta: es una locomotora pequeña, ideal para el arrastre de trenes de carbón en trincheras mineras y más, como la del 11, una ruta ideal para perderse en plena naturaleza asturiana puesto que una vez cerrada la mina, hoy día está rodeado de bosques de castaño y robles.

Es un homenaje: si, a un ferrocarril desaparecido y del que solo quedan algunos restos , es un homenaje a la minería y a los mineros y por último, un homenaje y recuerdo especial para el maquinista que la manejaba: Tonín, al que tuve la suerte de conocer desde que yo era pequeño y cuando descubres que esa persona que conoces de toda la vida era maquinista de esa locomotora, poder pasar algunas tardes y compartir los recuerdos de cómo tenía que ir a las cinco de la mañana hasta el pequeño depósito donde se guardaba la locomotora y encenderla para que tuviera la presión adecuada de trabajo y comenzar a circular entre las seis y las siete de la mañana, hiciera calor o una intensa nevada. Desde hace unos años ya no está con nosotros y este modelo y su participación en la portada es mi homenaje personal.

Tonín en la “Pequeña C” en las vías de maniobra del “Planón” que comunicaba la trinchera del piso 11º con el piso 5º del grupo Marianas.Foto: F. Llauradó, del libro “Los Ferrocarriles del Valle del Río Aller (Asturias) Lluis Prieto Editor, 2003.

El modelo en LEGO®

Desde hace años, como aficionado al ferrocarril y al LEGO®, llevó estudiando la posibilidad de crear redes con vías de ancho inferior al estándar que tienen los trenes de LEGO ® y así poder reproducir los distintos anchos de vía que existen en el mundo y que son más estrechos que el estándar de 1435 mm: ancho de 1000 mm (ancho métrico) que se usan en muchas redes del mundo y en España los ferrocarriles autonómicos y los de la extinta Feve, de 750 mm (para ferrocarriles que discurren por zonas de montaña) y el estándar para ferrocarriles mineros de interior y exterior: 600 mm.

Arriba:  prototipos personales de los distintos anchos de vía que se pueden hacer a partir del estandar LEGO (R)

Pues el realizar el modelo para el catalogo me dio la oportunidad de diseñar, crear y construir mi primer modelo para vía de 600 mm, con lo cual me enfrentaba a una tarea compleja, porque había que construir las vías, por lo que hice los modelos de los anchos más comunes, ancho LEGO®, vía métrica, de 750 mm y 600 mm, aprovechando las vías clásicas de 4,5 V. Por cierto, en ALEbricks 2017 tuvimos la ocasión de contemplar, en el diorama “Ponferrada”, un buen ejemplo de la vía métrica de LEGO® con material de la compañía del Ferrocarril de Ponferrada a Villablino.

Así que, una vez determinado el ancho de vía y construida una primera “vía”, había que diseñar cómo iban a construirse las ruedas y que, en principio, pudiera rodar más o menos bien por esas vías, así que aprovechando que los bolígrafos BIC tienen el canutillo similar a los hoses, hice unos cortes aquí y allá y uní las llantas ferroviarias, para alcanzar el ancho de rodaje adecuado. Después comencé a realizar el bastidor experimentando, como suele ser habitual en mi, con “prueba y error” a base de lanterns y jugar con el snot, por lo que a partir de ahí el cuerpo de la locomotora fué surgiendo. Al ser de un sencillo diseño exterior, muy funcional, era muy “legolizable” así que el resultado no iba quedando mal.

Está construida en ancho 4 studs que es el más proporcional para estos modelos mineros y en principio el color dark green era el más conveniente, ya que según me cuentan era este su color real, pero a pesar de las conversaciones con Tonín… nunca se lo pregunté lamentablemente.

Y este es el resultado, ¡Espero que os guste!

Y mi homenaje a Tonín, no es perfecto pero a mi me emociona el haberlo hecho.

La fotografía está tomada en el mismo sitio de la real, pero cuarenta y nueve años después, donde podemos ver lo único que queda de las instalaciones ferroviarias de la Hullera Española en Marianas: los restos del inicio del “Planón” y el edificio que albergaba la maquinaria que arrastraba los vagones de carbón pendiente arriba o abajo.

¡Hasta siempre Tonín!