Ulises y las sirenas

Ulises, después de terminar la Guerra de Troya, se ve destinado a vagar por los mares y lares del Mediterráneo, ya que así lo imponen los dioses.
Una mañana, él y su tripulación llegaron a una pequeña isla, habitada por unas criaturas mitad pájaro, mitad mujer: las sirenas. Estas criaturas monstruosas tenían la voz más dulce y armónica que nadie pudiese haber oído nunca, así, cuando un barco se aventuraba a pasar cerca de su isla, las sirenas cantaban y revoloteaban alrededor de la nave, atrayendo melodiosamente a los marineros a una muerte atroz contra las angulosas rocas de la orilla, para después servir de alimento a estos grotescos seres. Ulises, sabiendo esto, ordenó a su tripulación que se pusieran tapones de cera en los oídos, para no poder oir el canto de las sirenas. En cambio, él sí quería oir su voz, así que mandó que lo atasen al mástil, para asegurarse de que no caería en el hechizo de las sirenas.

El MOC está inspirado principalmente en este cuadro del pintor prerrafaelista John William Waterhouse.

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